Los comercios de productos ecológicos viven un momento de esplendor en plena crisis

El consumo de productos biológicos experimenta un auténtico despegue en España. Cuando la crisis azota más duramente que nunca, los comercios de productos ecológicos viven su peculiar momento de esplendor. España tiene ya 16.700 km2 de cultivos ecológicos, lo que equivale a la mitad del territorio de Catalunya. La facturación de producción agraria ecológica aumentó en el 2010 un 12%, y en el 2011 se incrementó un 20%, según las primeras estimaciones. Toda esa ebullición se percibe en BioCultura, la feria de los amantes de los productos libres de sustancias químicas que se celebra en el Palau Sant Jordi de Barcelona. Un total de 720 firmas exhiben el vigor de este salón en que, por primera vez, la cosmética y los textiles ecológicos tienen espacio propio.

La irrupción de un consumidor nuevo urbano, preocupado por la salud, el bienestar y el medio ambiente explica el despegue del consumo de productos bio. El retrato robot del cliente nos presenta a una mujer; catalana por más señas; con una edad aproximada de 40 años, con hijos, alto poder adquisitivo y con un nivel cultural superior a la media. Su irrupción ha provocado cambios en los comportamientos de la compra y en el mercado. Es cierto que la mayor parte de la producción ecológica española (en precios de origen) va todavía a la exportación (el 57%); pero si se atiende al precio final de los productos, sólo el 33% de esa facturación va al exterior, mientras que el 66% corresponde a ventas internas. Concretamente, de los 1.359 millones que factura este mercado, 905 millones son por compras en España y 454 millones por ventas al exterior.

Pero otros factores han incidido en este auge: el hecho de que se haya ampliado la gama de artículos disponibles; el que "la oferta se haya acercado a los hábitos españoles de consumo y que ya no haya tantos productos extraños"; el incremento de puntos de venta o una cierta reducción de costos. Así lo explica Joan Picazos, director general de Biocop Productos Biológicos.

Ya hay unos 4.000 puntos de venta, y se estima que el 40% de las ventas se hacen mediante los canales tradicionales de la gran distribución, mientras que el 60% se hace por canales especializados.

"Para el consumidor, ni los precios ni la distribución son ya un problema. Los principales obstáculos para lograr una mayor implantación son la desinformación y la falta de campañas de difusión. Nadie ha visto un anuncio en la televisión", agregó Picazos. De hecho, todavía siguen pesando en el subconsciente del consumidor las campañas de los falsos yogures bio que crearon tanta confusión.

Pero hay mucho camino por recorrer. El mercado debe crecer, para que la logística sea más eficaz; "Catalunya debe abrirse a las certificadoras privadas, como se hace en otras comunidades", dice Picazos"; y debe mejorar el marketing. ¿Y qué más? "No pedimos subvenciones, sino que, en las escuelas, al menos un porcentaje de los menús sean bio", dice Ángeles Parra, directora de BioCultura. Y todo para ampliar un sector que integran unas 30.000 personas y que sigue al alza.



TRANSGÉNICOS La ciencia confirma su lado oscuro

Los transgénicos tienen un gran impacto en el medio y en la salud, según diversos científicos de primer orden internacional.

JORNADAS CIENTÍFICAS SOBRE TRANSGÉNICOS
CIENTÍFICOS CONFIRMAN LOS GRAVES IMPACTOS DE LOS TRANSGÉNICOS

Una importante presentación de científicos europeos y españoles ha expuesto recientemente, en Madrid, sus principales hallazgos sobre los riesgos e impactos de los cultivos y alimentos transgénicos, en el transcurso de las Jornadas Científicas Internacionales sobre Transgénicos ''Los transgénicos en el ámbitocientífico, agrícola, medioambiental y de la salud'' (1). Durante estos dos días se han puesto sobre la mesa suficientes evidencias científicas sobre sus impactos ambientales, sociales y económicos y sobre sus riesgos para la salud como para rechazar su introducción en la agricultura y la alimentación.

Las jornadas, que han tenido lugar en la Escuela de Organización Industrial (EOI), y han sido organizadas por Amigos de la Tierra, CECU, COAG, Ecologistas en Acción, Greenpeace y Plataforma Rural, han reunido, entre otros, a científicos como: Giles Eric Serallini, Angelika Hilbeck, Christian Vélot, Mª del Carmen Jaizme-Vega, Julien Milanesi, Rosa Binimelis, Ana Carretero, Antonio Gómez Sal, Jorge Riechmann, Michael Antoniou o Julio César Tello Marquina. Una de las conclusiones principales a las que han llegado de forma unánime los ponentes es que el cultivo de los transgénicos al aire libre supone un grave peligro para la salud y el medio ambiente, y no tiene nada que ver con el empleo de esta tecnología en laboratorio, en ambientes confinados, como su uso con fines médicos. 

MECANISMOS INSUFICIENTES
Michael Antoniou, experto en genética molecular y médica del King’s College, ha destacado durante su intervención que la tecnología de los transgénicos se basa en conceptos genéticos ya superados por la ciencia, que no están avalados por los últimos hallazgos de la genética. A su vez el catedrático de biología molecular de la Universidad de Caen, Gilles Seralini, ha señalado que los mecanismos de evaluación de riesgo previos a la liberación de un transgénico no están diseñados para proteger ni la salud, ni el medio ambiente. Por su lado, la doctora en ciencias biológicas, Mª del Carmen Jaizme, ha asegurado que los microorganismos del suelo también son víctimas de los cultivos transgénicos, y por lo tanto la fertilidad de nuestros suelos y nuestra alimentación están en juego. 
En otra de las ponencias, Christian Vélot, profesor de genética molecular en la Universidad de París, ha apuntado que casi la totalidad de las plantas transgénicas producen pesticidas en sus células o son cultivadas con enormes dosis de pesticidas, con la conclusión de que “al comer transgénicos estamos comiendo veneno”. También se ha recogido la experiencia de agricultores españoles como Jeromo Aguado, presidente de la Plataforma Rural, y Antonio Ruíz, ex-presidente del Comité Aragonés de Agricultura Ecológica. Además de un interesante debate entre miembros del Parlamento Europeo sobre la Evaluación de riesgos en materia de OMG, así como la propuesta de cambio legislativo de la Comisión Europea.

ESPAÑA ES DIFERENTE
España es el único país de la UE que cultiva transgénicos a gran escala. Durante las últimas legislaturas, el Gobierno ha ignorado sistemáticamente los argumentos ambientales, sanitarios, económicos y sociales que han llevado a otros países europeos como Francia, Alemania, Suiza o Hungría a prohibir el cultivo del maíz transgénico que se cultiva en España. Los organizadores de esta jornada exigen al Gobierno surgido de las elecciones del 20N que considere la desastrosa experiencia del cultivo de transgénicos en nuestro país y las evidencias científicas de sus impactos, prohibiendo el cultivo de transgénicos como una de sus primeras medidas. En plena campaña electoral, existen motivos más que suficientes para que los partidos se posicionen en un tema clave para el futuro de nuestraa gricultura y alimentación.

R. / ASociación Vida Sana



Cuántas veces nos surge la duda:  ¿Qué es exactamente lo que comemos?

Somos lo que comemos. Mafalda

La mayor parte de nuestra vida comemos alimentos sin preguntarnos de qué se trata.

Cuando llega la hora de la dieta por los kilos de más, o porque el médico lo exige, empezamos poco a poco a "ver" detalles en la información de cada paquetito que compramos...   Aunque en gran parte son códigos que poco colaboran con nuestro entendimiento.
Ni que hablar si hay hijos de por medio y uno comienza a tomarse muy en serio, o a obsesionarse, con la salud y la calidad de los alimentos.

Cuántas veces comemos un tomate que no tiene sabor...  u otras frutas. Y lo primero que nos viene a la cabeza es que antes era diferente.
Las frutas y verduras tenían buen color, sabor, tamaños más irregulares. Las comprábamos en el barrio, en la tienda de toda la vida, o las traíamos de alguna huerta familiar.
"Eso era alimento", la eterna melancolía se subraya con dudas más importantes, como ser: productos transgénicos.

Se llama "alimento transgénico" cuando se le ha incorporado información genética de otras especies (microorganismos, animales o plantas), a traves de la ingeniería genética. La razón puede ser mejorar cosechas, aumentar la resistencia a las plagas y a condiciones climáticas, aumentar las características nutritivas...

Alimentos transgenicos

Cuál es la repercusión en nuestra salud es un tema que preocupa, pero que también se desconoce. Y, como a todo lo nuevo, hay que agregar el temor que nos infunde. La naturaleza funciona como un sistema con mecanismos reguladores propios. A futuro no conocemos todas las consecuencias de nuestros experimentos.

A diferencia de lo transgénico, los alimentos a los que estamos habituados desde hace centenares de años, son aquellos que "crecen" con protección de pesticidas. Se utilizan distintos productos químicos para eliminar las posibles plagas y, de esta forma, no perder las cosechas. Los cultivos pueden ser muy amplios y el producto más económico.

El "alimento ecológico", término tan de moda, es el que respeta de principio a final el equilibrio propio de la naturaleza. Esto es que, para los cultivos no se hace uso de elementos químicos de ninguna índole. Porque se considera que pueden dejar residuos tóxicos para
la salud y el medio ambiente.

Huerta ecologica

El problema de este tipo de cultivo es que se realiza a menor escala, el precio es más alto y sólo podemos consumir lo que estrictamente permite la estación y esa franja de tierra en particular.

Por lo tanto, si lo que buscamos son sabores originales: olvidar la papaya y el mango, o los cítricos en verano... Y si el tomate se madura pronto, es ley de la naturaleza, entre tantos...

 

 

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Adrià: "En alta cocina se trabaja con productos ecológicos"

 

El restaurador Ferran Adrià, investido doctor "honoris causa" por la Universidad escocesa de Aberdeen, habló el martes, en exclusiva, para laSexta/Noticias sobre la polémica entre la comida tradicional y de vanguardia, incidiendo en que “en los restaurantes de alta cocina de este país, la mayoría trabajan con productos ecológicos". Se desvincula así del debate que acusó a la "nouvelle cuisine" de emplear químicos insalubres.