Quizá te suene a nuevo, pero no lo es. Te contamos algún detalle del Bulgur.

Se consume desde hace más de 4.000 años y forma parte de la gastronomía de Oriente Medio.
El proceso de elaboración requiere que se cuezan los granos de trigo sin dejar de remover y agregar agua ya que la cocción es larga. Una vez cocido el bulgur se escurre y viene el proceso de secado durante varios días. Cuando el alimento se ha deshidratado se machaca o se muele.
El bulgur tiene un bajo índice glucémico comparado con otros hidratos de carbono. Su alto contenido en fibra logra ralentizar los azúcares cuando se entran en el torrente sanguíneo.
Se ha probado los efectos del consumo de bulgur sobre los niveles de azúcar en sangre en pacientes diabéticos y este alimento lograba un aumento más lento de la glucosa en sangre comparado con el pan blanco, el integral o el de centeno.
Este alimento contribuye a mejorar el funcionamiento del sistema inmunológico al aportar antioxidantes. Los antioxidantes son unas moléculas que luchan contra el estrés oxidativo. Este proceso es responsable de la oxidación del colesterol y de que se acelere el envejecimiento de las células.